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El regalo de Abraham

Por algo los hot dogs fueron el primer alimento que Neil Armstrong y Aldrin Jr. comieron en la Luna a bordo del Apolo 11.
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@chefjuanangel

-¿En serioooo me vas a llevar papá?- el pequeño Abraham era un niño tan delgado que a veces se dificultaba  distinguirlo entre sus compañeros, pero lo que llamaba más la atención era la cantidad de comida que devoraba a diario, incluso más que sus padres.

-Oye Candelario shhhhh, eiiiit... mi papá me va a llevar al lugar que te dije-

-Silencio muchachos- dijo impacientemente el profesor cuando escuchó a Abraham por quinta ocasión; estaba tan emocionado que lo había repetido en el oído de todos los compañeros de su fila. 

Clin Clin Clin...

¡Puuum! Con un fuerte golpe, Abraham apagó el despertador mientras se acomodaba con brillantina la raya con que dividía el cabello a la mitad -¡Ya estoy listo papá!- 

A las cinco de la mañana, ambos esperaban sentados en la banqueta a que llegara por ellos el carro donde transportarían la madera -Armando, buenos días ¿cómo estás?- saludó el papá de Abraham mientras se subía con su hijo a la cabina del vehículo que parecía un pequeño tráiler -¡Oye Abraham!, ya me dijo tu papá que de regreso vamos a llegar por lo que tanto quieres- Abraham no podía contener la emoción, sus ojos brillaban como si se tratara de un gran regalo -Y fíjate Abraham que yo conozco dónde están exactamente- confirmó Armando; el pequeño frotaba sus manos impacientemente mientras iban en carretera. Llegaron directo a cargar madera, Abraham apoyaba acomodando las fajitas más pequeñas con la cara llena de ilusión y las mejillas sonrojadas. Al final, amarraron un trapo rojo en el extremo de las tablas porque excedían los límites del vehículo; cuando subieron al carro, Armando les dijo -Tenemos que irnos muy despacio por la ciudad- Abraham estaba cada vez más desesperado por llegar al lugar prometido; después de 35 minutos giraron al oriente, justo a la derecha de una calle semi oscura se vislumbraban algunas luces -¿Cómo sabremos a dónde llegar?, todos son iguales- exclamó Abraham preocupado, temía una mala elección -Ya te dije, yo sé cuáles- contestó Armando, pasaron cuatro puestos iluminados y casi al final de la calle, antes de qué se convirtiera en carretera, estaba una oscura gasolinera, y ahí, debajo de un foco amarillo estaba el lugar -¿Lo va a querer con todo patrón?- dijo el encargado, Abraham vio pasar ante sus ojos cucharadas de lechuga, cebollas caramelizadas, frijoles bayos -Yo también lo quiero con todo- grito Abraham con mucha emoción; después de 15 minutos, el pequeño de 9 años había devorado 3 hot dogs repletos de salsas y acompañados con papas, estaba emocionado de probar el platillo que veía dibujado en las historietas que releía casi a diario.

Comer algo nuevo es equiparable a un viaje lleno de emociones, de esos viajes que te hacen sonreír, admirar, sorprenderte y desear que no termine el momento tan placentero en que estás inmerso. Un hot dog siempre será un viaje placentero, ya sea el típico estadounidense preparado con catsup y mostaza o el que comemos en Sonora: con todo lo que se pueda, desde chicharrón de tocino hasta ruffles triturados. 

Por algo los hot dogs fueron el primer alimento que Neil Armstrong y Aldrin Jr. comieron en la Luna a bordo del Apolo 11.

Chef Juan Angel Vásquez - Licenciado en Periodismo y chef profesional, creador de contenidos gastronómicos para plataformas digitales y embajador de marcas de alimentos.

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